El campo de la cruz está situado al borde del burgo de Pontmain, cerca de la carretera que lleva a Saint-Mars-sur-la-Futaie. Más allá de la pradera, se puede penetrar en un espacio boscoso cargado de historia. En estas tierras se perfilaba la unión entre la provincia de Maine y la Bretaña. Modestos vestigios dejan adivinar el emplazamiento de una fortaleza, el castillo de Pontmain, que los ingleses quemaran el 31 de mayo de 1431 (el día siguiente a la muerte de Juana de Arco).
En medio de los árboles, algunos amigos del santuario han trazado un vía crucis constantemente cuidado y lleno de flores. Tres óvalos de madera representan los porches de la fe, de la esperanza y de la caridad. De estación en estación, el camino conduce a una gran cruz blanca, símbolo de la muerte de Cristo así como de la resurrección. Cuatro piedras llevan detrás cada una de las letras de la palabra PAIX, (PAZ). Cuando llegan ahí, los peregrinos se dan la mano para rezar un Padre Nuestro.


Numerosos signos permiten rememorar la Aparición: los óvalos, la cruz blanca… Recorrer este camino bajo la luz del 17 de enero de 1871 puede ser enriquecedor, pues la penitencia va de par con la esperanza y la alegría.
Además de los martes de verano, hay otras dos grandes fiestas que atraen a los fieles al campo de la cruz: El Domingo de Ramos y la Cruz gloriosa, (el 14 de septiembre) que Pontmain celebra conjuntamente con el Oriente cristiano.