Cada año el segundo domingo de julio, el santuario da la bienvenida a los conductores de coches y de motos que deseen venir a rezar y a reflexionar sobre su responsabilidad ciudadana y cristiana en la utilización de la carretera.

Al final de una celebración, se invita a cada conductor al volante de su coche o de su moto a recibir la bendición con el agua bendita sobre el atrio de la basílica.

Posteriormente, se efectúa una procesión de la Virgen de Pontmain en moto alrededor del pueblo.
Esta agradable jornada está abierta a nuevas proposiciones…
Les agradeceremos que nos las comuniquen.