En este 17 de enero, mientras los peregrinos se apresuran a entrar a la basílica, un equipo de cinco personas de Hyères (Var), en camino desde la víspera, se dirige hacia Pontmain lo más rápidamente posible… Su propósito: entregar el pequeño teatro peregrino de Pontmain para el final de la gran misa, realizado por el Sr. Prévot y sus colaboradores, a petición del santuario.
Tan pronto terminó la misa, Monseñor Maillard y Monseñor Bruguès vienen a descubrir esta realización. El realizador presenta autómatas y la finalidad del espectáculo, para proceder en seguida a la bendición.
¿De qué se trata? Escuchemos al Sr. Prévot presentar su trabajo: "18 meses para realizar el decorado y los numerosos mecanismos, una importante grabación de la banda sonora que acompaña el espectáculo y que le sirve de hilo… y luego, conservar permanentemente el espíritu de este teatro en relación con la Aparición… Pero hablar de espectáculo es demasiado restrictivo, esta escenografía nos lleva como peregrinos a descubrir el acontecimiento de Pontmain y a interrogarnos sobre la actualidad del mensaje y sobre su repercusión en nuestras vidas."
Al principio, esta escenografía se presenta visualmente como un espectáculo de teatrín que pone en escena a los autómatas manejados por un ordenador que se desarrolla con Pontmain como fondo. Pero estos personajes se transforman rápidamente en testigos y en los "reveladores" de la gracia que ha sobrecogido a un joven del siglo XXI y que se presenta en Pontmain por primera vez.
El espectáculo está hecho para ser visto. Se dirige a todos aquellos que conservan alegremente su alma de niños, es decir que muchos estarán maravillados frente a la progresión de la revelación de la misericordia del Señor que se desvela conforme este espectáculo de 17 minutos avanza …
Hay que considerar el teatro peregrino de Pontmain como un útil de evangelización y de difusión del mensaje del 17 de enero de 1871.